Lo importante en Navidad.

Es raro no salir un sábado por la tarde a un centro comercial o gran almacén y no verte rodeada de papás, mamás e incluso niños expresando su deseo por adquirir este, ese o aquel juguete (o todos…) porque nos inunda el deseo por satisfacer las necesidades de los niños y niñas de nuestro entorno. Mi regalo tiene que ser muy caro, para que vea que le quiero mucho, el mejor, el más original, el más grande… Más, más, más.

Pero, ¿es necesario que abrumemos a los peques con una cantidad excesiva de juegos y juguetes en estas fechas? 

Recordemos las palabras de Catherine L’Ecuyer en su libro “Educar en el asombro”:

El día de Reyes, ¿con qué juegan más nuestros hijos desde los 6 a los 24 meses? Gatean, le quitan el lazo al paquete y juegan con ilusión con el papel de embalaje. El juguete se queda atrás. Corren detrás del globo que habíamos puesto en el manillar de la bicicleta gritando ¡Los Reyes se han bebido el agua! […]

Los niños tienen un sentido del asombro realmente admirable y sorprendente ante las cosas pequeñas, los detalles que forman parte de lo cotidiano. […] Este sentido del asombro es lo que le lleva a descubrir el mundo. Su estimulación temprana natural.

Psicólogos y pedagogos lo tienen claro: la abundancia de regalos NO es favorable para los niños. Alicia López de Fez, directora de un centro de psicología en Valencia, expone:

“Al darles todo lo que piden, se vuelven inmaduros e insaciables. A la larga, se convertirán en adultos insatisfechos, para los que nunca nada será suficiente”.

Y es que es cierto que ante tantos juguetes, sea imposible disfrutar de todos. Ante tanto estímulo, aparece la apatía y el aburrimiento y  al final, terminan jugando con los mismos de siempre.

¿Qué podemos hacer para que los niños entiendan que no pueden tenerlo todo? 

Es una tarea de constancia y de coherencia.

  • Establecer límites desde pequeños, hablar del consumismo, apreciar el valor de las cosas, compartir en casa y hablar de la empatía. De este modo, comprenderán que la Navidad no es solo recibir regalos, sino recibir el cariño de los tuyos y pasar tiempo en familia. No se trata de una competición para ver quién tiene más regalos.
  • Hablar con Papa Noel y los Reyes Magos previamente, para explicarles que no vamos a necesitar muchos regalos ambos días y para que recuerden que lo importante, no es llenar el árbol de Navidad de cada casa de regalos, porque nosotros lo viviremos de todos modos con la misma ilusión.
  • Escribir la carta conjuntamente. Esto nos ayudará a guiarles, lo que no quiere decir decidir por ellos. Pero sí es adecuado explicarles por qué un juguete parece más útil, más divertido o con más posibilidades que otro o por qué escoger un videojuego que fomente los buenos valores en vez de uno que fomente la competitividad y la violencia.
  • No busquemos un número, busquemos un equilibrio. Aunque a veces, ponernos como meta un número de regalos, nos ayuda a conseguir el equilibrio. Ya sean 3 o 5 como recomiendan, básicamente es un llamamiento a la sensatez. Nuestra propuesta teniendo en cuenta las características evolutivas de cada peque, son:

1. Algo que realmente les haga mucha ilusión.
2. Un cuento o un libro.
3. Algo que tenga relación con la expresión artística: musical o plástica, dependiendo de lo que más les guste a ellos.
4. Incluir algo que no se esperen, para avivar la ilusión.
5. Algo que necesiten.

  • Apostar por la calidad en vez de por la cantidad. Esto quiere decir, menos juguetes de plástico con multitud de luces y sonidos y más juguetes naturales y sencillos.

    ¿Por  qué?
    – Favorecen la imaginación.
    – Nos conectan con la naturaleza.
    – Ahorramos. Es una inversión a largo plazo, porque aunque el juguete de madera sea más caro, el plástico se romperá antes.
    – Suelen abarcar una amplia gama de edades, pues en cada edad ofrece distintos estímulos.
    – Proporcionan una idea real sobre el peso, la temperatura o textura del juguete.

    Ideas: puzzles, arco iris Waldorf, encajables, árbol musical, torres Montessori, ecobloques, piezas geométricas…

    ¿Solo juegos de maderas? ¡No! No hay que ser estrictos (o por lo menos, nosotras no lo somos), sino saber compaginarlos. Hay juguetes de plásticos y tela que son estupendos al proporcionar múltiples formas de jugar y de volar la imaginación.

    Ideas: Legos, play-mobil, muñecos, pinchitos, encajables, animales, coches, cocinitas, banco de carpintero, etc.

  • Por favor, olvidaros del carbón. Esto es un castigo emocional muy duro e innecesario pues podemos mostrarle nuestro malestar a nuestro hijo/a de otro modo y no con la excusa de que los Reyes Magos lo ven todo y saben que el niño o niña no se ha portado del todo bien…

Si después de estas ideas, llega el día de Papá Noel o los Reyes Magos y viene cargaditos… ¿por qué no dosificar estos juguetes a lo largo del tiempo? Guardarlos para dárselos poco a poco, por su cumpleaños, por ser un día especial o porque simplemente queréis tener un detalle con vuestros niños. Pensad sobre ello, porque visto así, no es mala idea.

¿Estáis preparados para los regalos de Navidad?  El anuncio de Ikea nos lo pone fácil. Los niños quieren más juegos, no más juguetes. Quieren más tiempo con papá y mamá. Así como el anuncio de esta red de comercio minorista de Alemania. Tu tiempo es el mejor regalo.

 

 

 

 

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