Juego simbólico ¿necesario?

Indudablemente, jugar es una de las necesidades vitales que tienen los pequeños. Jugar de manera dirigida en algunos momentos, pero sobre todo, jugar sin que nadie les dirija el juego. Jugar solos o acompañados.

“Jugar es una de las actividades fundamentales para el desarrollo de la identidad y de la autonomía personal. Desde muy pronto, los niños y las niñas se inician en el juego por medio de gestos, sonidos, el propio cuerpo y el de los otros; y más tarde a través de la representación en el juego simbólico. Capacidades como la atención, la imitación, la memoria, la imaginación y también de socialización, se ven favorecidas por el juego a través de la interacción y de la utilización y experimentación de reglas y papeles sociales. La diferenciación de papeles se hace presente en el juego simbólico, cuando juegan como si fueran el padre, la madre, el hijo o el médico, imitando y recreando personajes observados o imaginados, sentimientos y emociones en situaciones experimentadas, etc. La fantasía y la imaginación son elementos fundamentales para que el niño y la niña aprendan más sobre la relación entre las personas, sobre el mismo y sobre el otro. El juego permite crear escenarios donde los niños y niñas son capaces no sólo de imitar la vida sino también de transformarla.”  (Orden del 5 de agosto de 2008, por la que se desarrolla el currículo correspondiente a la Educación Infantil en Andalucía)

A través del juego simbólico, los niños pueden imaginar, imitar y comunicar con distintos recursos expresivos diversidad de personajes, vivencias u objetos, para comprender mejor el mundo que les rodea.

El juego se constituye, de esa forma, en una actividad interna, basada en el desarrollo de la imaginación y en la interpretación de la realidad, sin ser ilusión o mentira. También l@s niñ@s son protagonistas de los papeles que representan, escogiendo, elaborando y colocando en la práctica sus fantasías y conocimientos, sin la intervención directa de las personas adultas, pudiendo pensar y solucionar problemas libre de las presiones de la realidad inmediata.

El juego simbólico, como otros juegos y situaciones, va a ayudar a desarrollar diversas habilidades, como la lingüística y social, cognitiva, física, afectiva…

Ahora bien, ¿cómo encajamos desde Montessori y Waldorf esto del juego simbólico?

Somos unas enamoradas de estas filosofías (entre otras), pero nos gusta coger un poquito de cada una, no somos nada extremistas.

Desde Montessori, se considera que los peques necesitan experiencias reales que originen resultados visibles. Por eso, en los momentos de “juego simbólico” encontramos sobre todo momentos de vida práctica (ayudar a poner la mesa, tender la ropa, hacer el desayuno…) porque si tenemos cocinas reales, ¿por qué vamos a darle al niño una de mentira donde el resultado no sea algo real? ¿Donde lo que “cocine” no se pueda comer? ¿Donde si se cae un vaso no se romperá? Vemos así como en Montessori, no se fomenta la fantasía.

En Waldorf, se le da mucha importancia al juego libre, pues el aprendizaje en la infancia se da a través del juego y la experimentación. Con el juego simbólico, el menor elige a qué jugar, con qué materiales y con quién compartir su tiempo, de modo que no está bajo “el mandato de ninguna orden” sino que se mueve por sus propios impulsos. Aquí hay cabida para la fantasía y la imaginación a todas horas. Preciosos espacios de juego simbólico, gnomos, hadas y animales hechos a mano inundan estos ambientes.

Sin situarnos en ninguna de las dos filosofías (porque hay cosas en las que se pueden complementar), estamos seguras de que podemos apoyarnos en ambas si hablamos de juego simbólico con elementos naturales y de reciclaje. ¿Por qué? Porque lo interesante de todos estos materiales, es que ninguno tiene un propósito definido, pues un cartón, unos tapones, unas piedras o unos palos pueden ser cualquier cosa y se pueden usar de diversas maneras, tanto si nos situamos en una corriente como en la otra.

Ponemos un ejemplo simple (y porque además tenemos las imágenes buscadas desde hace meses, pero aquí estaba la entrada en Borradores sin salir…). El cartón. Ese material tan noble, tan sencillo y con tantas posibilidades. Esa simplicidad en el color entre otras cosas, hace que la imaginación vuele y que el protagonismo se lo pongan los peques, no el “juguete” en sí.

Tierra en las manos, sacó hace un par de meses un estupendo artículo y por ello, no nos queremos enrollar sobre el tema cartón, porque ya se dijeron muchísimas cosas interesantes. Os dejamos con el enlace al mismo para que le echéis un ojo.

Y sin más, os mostramos algunas imágenes que teníamos guardadas desde hace meses sin haber tenido la oportunidad de sacarlas a la luz. Esperamos que las disfrutéis y sobre todo, que os den ideas.

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Creer es Crear…

 

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