Agacharse al hablar con un niño

No es ninguna novedad. Es ESCUCHA ACTIVA.

La escucha activa es una técnica y estrategia específica de la comunicación humana. Basada en el trabajo de Carl Rogers, es utilizada en campos como la enfermería, la psicoterapia y la resolución de conflictos. En 2002, Rost la definió como «un término genérico para definir una serie de comportamientos y actitudes que preparan al receptor a escuchar, a concentrarse en la persona que habla y a proporcionar respuestas (feedback)». Implica asimismo, entre otros aspectos, ofrecer disponibilidad y mostrar interés por la persona que habla. La escucha activa consiste en una forma de comunicación que demuestra al hablante que el oyente le ha entendido. Se refiere a la habilidad de escuchar no sólo lo que la persona está expresando directamente, sino también los sentimientos, ideas o pensamientos que subyacen a lo que se está diciendo.

Nosotros los adultos somos los que tenemos que ponernos en el lugar de los niños, no al revés. ¿Os imagináis vivir en un mundo rodeado de gigantes? Personas enormes que te hablan y tu por el contrario, solo ves piernas. “Seres superiores.”

Para nosotras además, es SENTIDO COMÚN. No somos superiores a nadie.

¿Qué pasa cuando nos agachamos?

Se crea una conexión. Hay contacto visual y contacto emocional (¡mucho más importante!)

Si nos agachamos, si nos ponemos a su altura, se sentirá atendido, escuchado, ¡amado! Es una forma sencilla de respetar a nuestros niñ@s, de mostrarles nuestro amor.

Además inconscientemente les estaremos transmitiendo calma y empatía (lenguaje no verbal). Como siempre decimos en nuestros talleres, escuchar quiere decir analizar lo que el peque nos quiere decir…

Me importas tu y me importa que tu sientas que para mi es importante lo que te pasa.
Quiero que veas mis gestos, mis expresiones y conectemos cada vez que hablamos.
Pretendo que comprendas lo que voy a decirte.
Te miro y escucho tus necesidades.
Comprendo que lo que me estás diciendo es importante para ti.
Lo que me estás diciendo es importante para mi.

¿Qué beneficios tiene?

  • Mejora la relación entre adulto-niñ@.
  • Fortalece el vínculo emocional.
  • Hay más confianza y menos miedo.
  • Refuerza la autoestima de nuestros peques.
  • Desarrolla la empatía (por ambas partes)

¿Qué percibe si no nos agachamos?

Primero, la voz. (Repetimos, SIN contacto visual)

Que voy a dar una orden que quiero que realices.

Que no te considero lo suficientemente importante.

Que mi voz (y mi tono) es más importante que lo que voy a decir.

Si en algunas de las filosofías con las que nos sentimos más relacionadas (Montessori, Waldorf, Reggio Emilia…) siempre nos encontramos con recursos a la altura de los niños, accesibles y para ellos, algo similar sucede aquí.

Si nos ponemos a su altura, seremos “más accesibles” a ellos.

Y tu, ¿escuchas de verdad?

Creer es Crear

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